VACACIONES

En el ocaso de las vacaciones de verano

medito sobre las cosas que las personas hemos podido

descubrir o encontrar en ellas.

 

La explosión de calor, luz, y de tiempo hacen a veces que aprovechemos la oportunidad de explorar aquel país  que tantas veces hemos soñado, o que nos alquilemos una casita en el campo y poder disfrutar del bosque y de la tranquilidad que nos aporta la naturaleza.

 

Hay algunos que se enfundan la mochila y con sus pies caminando recorren los senderos del Camino de Santiago o el monte Kilimanjaro en un intento de combinar experiencias corporales, mentales y emocionales.

 

Hay otros, que entre las playas doradas y los daiquiris encontraron a la persona que dotó a su verano de estrellas mágicas y algunos que se retiraron de todo para encontrar la “nada”.

 

La compañía de la familia, amigos lejanos o conocidos esparcidos por el mundo, hay veces que llenan nuestros dias de relajación, aprovechando los momentos para estrechar lazos o, a veces, incluso desecharlos.

 

Existen algunos, que por las circunstancias socio-politicas, o economico-personales, dedican sus dias a las laborales bricomanisticas que durante todo el año van pidiendo la atención, adornando entonces los dias de verano, de manualidades en casa combinadas con alguna que otra cerveza en el bar de “abajo”.

 

Hay otros, los menos, que el verano y sus vacaciones, pasan sin pena ni gloria, como días de un calendario cualquiera.

 

Y… hay otros… también menos.. poquitos… que en la pausa que les regala de la cotidianidad y del “quehacer”, se dedican a abrir la caja de Pandora de su interior, y aprovechan para ordenar ese armario empotrado que está en su corazón.

Ordenando las cosas, las personas, las situaciones…..

 

Y como un tiempo de regalo, de sosiego, de parar, se cuestionan aquellas preguntas trascendentales en la vida de todos…. o casi todos.

 

-          Quién soy

-          Donde estoy

-          Hacia donde quiero ir

 

Cogiendo prenda a prenda, de ese armario olvidado, van ordenando los estantes de su interior, van plegando camisas, pantalones, ropa interior…. para después, hecharle un vistazo a ese armarito bien arreglado… y entonces empezar a entender….

 

Ah¡¡¡¡ Ese soy yo….

 

Y poco a poco, van viendo aquellas prendas que les encanta, que aprecian de verás, aquellas otras que se les quedaron pequeñas y que a pesar de que les tienen mucho cariño llegó su momento, aquellas que no les gustan demasiado, que ahí las tienen porque se las regaló su padre, su madre, su mejor amigo, su jefa,,, y que a pesar de que no van nada con el estilo de uno, las guardan por no hacer un feo a la persona…..

 

Y así, pasito a pasito,,, va quedando lo que uno le gusta de verás, lo que a uno le sienta bien, lo que le hace mas atractivo, lo que va con su corazón…. Y así también, pueden ver los huecos de las prendas antiguas, y plantear que ropa necesita, que pantalones hacen falta, que colores no tienen…. plantear… llenar ese armario de la ropa que uno elige, que uno necesita.

 

 

Hay veces que las vacaciones de verano aporta un calor olvidado dentro uno.

Y como todos los periodos de descanso del mundo, en nosotros está aprovecharlo de la mejor manera posible.

 

Tal vez incluso descubriendo que el tesoro que buscábamos en la otra parte de la tierra se escondía en realidad, justo al ladito nuestro. O incluso que no hay ningún tesoro a buscar porque el tesoro somos nosotros mismos.

 

 

No hay etiquetas para esta entrada.

Sin comentarios

Deja un comentario

Tu email nunca será compartido con nadie.Los campos obligatorios están marcados con *

*
Para probar que eres una persona (no un script de spam), escriba la palabra de seguridad mostrada en la imagen. Pulse sobre la imagen para escuchar un archivo de audio de la palabra.
Pulse para escuchar un archivo de audio de la palabra