Estaba leyendo un libro hace algunos años. El título del libro es Necesitas relajarte. Esto es un absurdo, porque el «necesitas» va en contra de la relajación. No hay ningún libro que pueda ayudarte a relajarte; a menos que leas tu propio ser interno, y entonces la relajación deja de ser «una necesidad». La relajación es una ausencia, una ausencia de actividad, no de acción. Por eso no hay necesidad de irse al Himalaya; algunos lo han hecho, para relajarse se van al Himalaya. ¿Qué falta hace irse al Himalaya? No hay que renunciar a la acción, porque si abandonas la acción, abandonas la vida. Entonces estarás muerto, no relajado. En el Himalaya encontrarás sabios que están muertos, no relajados. Ellos han escapado de la vida, de la acción.
Hay que entender este punto sutil: la actividad tiene que desaparecer, pero no la acción. Renunciar a ambas cosas es fácil. Puedes continuar tus actividades y obligarte cada mañana o cada tarde, durante unos minutos, a relajarte. No entiendes la complejidad de la mente humana, su mecanismo. La relajación es un estado. No puedes forzarlo. Tú simplemente renuncia a la negatividad, a los obstáculos, y llega, burbujea espontáneamente.
¿Qué haces cuando te vas a dormir por la noche? ¿Haces algo? Si lo haces, padecerás de insomnio, tendrás insomnio. ¿Qué haces? Simplemente te tumbas y duermes. No hay un «hacer» por tu parte. Si «haces», será imposible que te duermas. De hecho, para que te duermas lo único que hace falta es conseguir que la mente interrumpa su implicación en las actividades del día. ¡Eso es todo! Cuando la actividad no está ahí en la mente, la mente se relaja y se duerme. Si haces algo para dormirte, estarás perdido, entonces será imposible que te duermas.
Osho.
Fuente: http://oshodespierta.blogspot.com
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