Los días se suceden en la monotonía de la supervivencia,
la soledad en la compañía,
el frío en los días soleados.
El marrón y el gris se acumulan en los años
dejándonos inertes, muertos, autómatas…
Claudicamos en la esperanza de vivir desorbitadamente
por la comodidad que nos dan los hábitos,
El miedo paraliza nuestros pasos
inmovilizándonos el corazón y el alma,
metiendo en cada rincón de nuestras venas
las dudas de la moralidad y el juicio.
Tras un cristal opaco observamos el rojo y el naranja
de una vida que pasa junto a nosotros…
Paralela…
Llamándonos a romper todas nuestras piedras
de las fortalezas construidas.
La balanza de la justicia
nos grita
que los destellos de deseo y vida
son solo espejismos de nuestros egos insatisfechos;
Las raíces que nos encadenan nuestros pies
son mucho mas reales y satisfactorias.
Los ojos de aquellos que nos rodean
ya se acostumbraron a vernos
y van matizando el brillo de nuestros seres
haciéndonos personas anónimas, cualquieras,
predecibles, aburridas.
Ya no intentamos sacar los mejor de nosotros
porque lo mejor de nosotros se nos olvidó
en la cotidianidad.
Seres grises vendidos a las estructuras,
los paradigmas, las filosofías,
Sin ningún valor a saltar
hacia el precipicio de una vida llena de color.
(Mei Lan)
Sin comentarios