El Deseo. Juego de niños
en manos adultas.
No quiero, pero deseo
No puedo, pero te deseo.
Del fuego que arde en las miradas,
en los besos prohibidos
en las caricias escondidas,
se encuentra el peligro acechando
de que ardan nuestras almas.
Y no es al diablo al que temo
si no a mi cuerpo llamandote,
Creando anhelos
imposibles, no permitidos, dañinos.
De la seducción, nadie somos invulnerables
Ni siquiera yo
Ni siquiera tu.
En las telas de araña que tejo atrapandote
Yo misma me pierdo
Tentandote.
(Mei Lan)
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